Ofrenda&Diezmo

 Título: Dar con gozo y generosidad para expandir la verdad de Cristo


Versículo clave: "Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes" (Lucas 6:38).

¿Por que Diezmar u Ofrendar?

Amados hermanos y hermanas en Cristo,  reflexionemos sobre el propósito del diezmo y las ofrendas en nuestra vida como seguidores de Jesús. En la Sagrada Escritura nos encontramos con múltiples referencias que nos enseñan la importancia de ser generosos con nuestros recursos, tanto para el sostenimiento de la iglesia como para ayudar a aquellos que están en necesidad.

El apóstol Pablo nos anima en su carta a los Corintios, diciendo: "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre" (2 Corintios 9:7). El diezmo es una forma de entregar el 10% de nuestros ingresos a la obra de Dios, mientras que las ofrendas son donativos adicionales que realizamos con gozo y gratitud en nuestros corazones.

Es importante entender que Dios no necesita nuestro dinero, ya que Él es dueño de todo. Sin embargo, la iglesia como institución necesita recursos para su funcionamiento, y para llevar adelante las actividades evangelísticas que nos permiten compartir la verdad de Cristo con aquellos que aún no la conocen.

Además, nuestras ofrendas también son una herramienta que Dios utiliza para bendecir a los necesitados. Jesús nos enseñó en Mateo 25:40: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis". Al dar con generosidad, estamos sirviendo a Cristo mismo y colaborando para que más personas conozcan su amor y su verdad.

Por tanto, alentémonos mutuamente a dar con alegría y generosidad. Que nuestras ofrendas y nuestro diezmo sean un reflejo de nuestro agradecimiento hacia Dios por todo lo que nos ha dado. Hagamos nuestras ofrendas de manera consciente, meditando en la gracia infinita que hemos recibido a través de Cristo. Al hacerlo, estaremos contribuyendo a la expansión de su reino y a la provisión de ayuda a los necesitados en nuestro medio.

Recordemos siempre las palabras del apóstol Pablo en 2 Corintios 9:8: "Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra". Que nuestro propósito sea siempre edificar la iglesia, ayudar a los necesitados y llevar la verdad de Cristo a aquellos que aún no la conocen.

Oremos para que Dios nos siga enseñando a ser buenos mayordomos de todo lo que nos ha dado, para que podamos ser instrumentos de su amor y gracia en este mundo. Amén.

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